sábado, 11 de septiembre de 2021

Rebuild of Evangelion 3.33: You Can [NOT] Redo (2012)

Confusión y desorientación, este filme está pensado para desconcertar al público a partir de todos sus vértices.

Iniciar la película inmediatamente tras el fin del mundo desatado en la entrega anterior, hubiera sido demasiado predecible, el camino fácil, la historia se habría escrito sola como venía ocurriendo... y Anno al parecer ya se cansó de ser autocomplaciente.

Hablamos de un punto de inflexión: Si la entrega anterior por momentos se desvivía por satisfacer a los fans más básicos, esta secuela es un timonazo brusco que nos tumba de los asientos y nos ubica en un paraje imposible de premeditar.

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Shinji, al igual que los años 90 cuando la serie se transmitió por primera vez, vuelve a ser un avatar, un vehículo en el que el espectador se proyecta, solo que ahora de forma masiva e imperiosa. Efectivamente, sí el protagonista no entiende un carajo de lo que está pasando, nosotros tampoco. 

Para colmo, la obra se niega a ser considerada, hace un esfuerzo mínimo por explicar las dudas que ya acarreábamos por las 2 cintas previas; y para colmo del colmo le suma a la ecuación de preguntas la no despreciable elipsis de 14 AÑOS transcurridos entre 2.22 y 3.33. ¡Hideaki Anno, eres un hdp!

Ni siquiera el EVA EXTRA EX 3.0 (-120) resulta ser una precuela satisfactoria o un manga que ofrezca un contexto significativo frente a 3.33. Las explicaciones son nimias, deducibles a priori o insignificantes. Es poner una curita sobre el boquete de una pared previamente detonada. También hay que mencionar que es impuntual, ¡porque es una historia que se publicó 9 años después de que la película a la que funge como preámbulo, tuviera su estreno! (¡es un manga del 2021!).


 Es que hasta la animación por momentos se acomoda para sentirse rara. Si bien desde 1.11 ya veíamos cierta propensión del director a fardar sobre el poderío técnico de su estudio (a partir de escenas con movimientos de cámara demenciales, o con excesivo detalle en la mecánica de ciertos objetos); para esta secuela sus ínfulas rompen las barreras de la ampulosidad visual.

Hay tanto detalle y locura en la pantalla, que no se aprecia bien qué es lo que está pasando; las formas de las naves o los Evas mejorados son difíciles de entender. Sí, hay aspectos familiares (un pequeño polo a tierra) pero en general todo se siente desconocido y frío. Estamos en un futuro ilegible.

Ahora bien, esto último no tiene por que ser malo, al menos no desde todas sus interpretaciones. La evolución que presenciamos en la tecnología es temáticamente coherente respecto a lo que veníamos viendo en este universo. El Wunder podrá verse todo lo estrafalario que queramos, y el Eva 02-Dash será una amalgama zoo-antropo-mecánica que busca vender juguetes fuera de la sala; mas lo cierto es que representan conceptos de ciencia ficción muy interesantes (la asimilación de tejido orgánico por parte de las máquinas, así como la posibilidad de sincronizar múltiples conciencias para pilotear chécheres aún más grandes).

 

You can [NOT] redo en general juega con conceptos muy atractivos, subvierte muchos tropos de la propia franquicia. El Shinji Ikari que ahora berrea por subirse al robot, mientras el resto del universo le ruega para que no lo haga, es un cambio en el tablero curioso y hasta divertido (¿cuántos apocalipsis puede causar una persona y cuántos puede soportar un planeta?). 

La idea de otra organización que busque poner en jaque a Nerv se recicla de The End Of Evangelion (1997), y retoma el tema de "La humanidad como último gran enemigo" (ángel). Sin embargo, Wille dilata aún más la confrontación y lo convierte en una guerra de años. Un detalle que en definitiva genera muchas dudas, pero también no deja de ser genial y que nos envía a puntos argumentales nuevos en la saga. 


La soledad vuelve a ser foco central. Los pecados de Shinji pasan factura acumulada, el resentimiento de todos les lleva a apartarlo de sus vidas y con ello a minimizarlo por fuerza. Esa desconexión y abandono le invitan a caer en los brazos del único ser comprensivo y cariñoso que se cruza en su vida (¡justo como en el animé!). Kaworu también es un foco de luz para el público, porque es el único que se preocupa por medianamente dar razón de este nuevo mundo postapocalíptico (o algo así, porque es un personaje que aún goza con los diálogos crípticos y ambivalentes). 

Hablando de todo un poco, no es baladí poner en tela de juicio, al menos por un momento, las verdaderas intenciones de Nagisa. Teniendo en cuenta la fragilidad mental de Shinji, habría qué examinar en múltiples escenas hasta qué punto el Décimo tercer ángel no se aprovecha del muchacho para manipularlo y llevarlo a tomar ciertas decisiones puntuales, en beneficio de Seele.

Si en la segunda película los lazos para acercarse a las personas se forjaban con la comida (unos cocinaban para los otros como un acto de aprecio); en este tercer filme se cosen a través de la música. Sinceramente es algo que me parece hermoso y poético al ser un lenguaje universal y sensorial. 

 

Lo previo, abre la puerta a un romance trágico que abona mucho en los personajes. Sí, es un evento que sigue pivotando en torno a lo ya visto en el animé, pero que se desarrolla de forma diferente y un poco más profunda (Shinji y Kaworu no tenían demasiado tiempo en pantalla originalmente, así que se agradecen estos nuevos vistazos de su relación homoerótica).

 Un tercer tema que podría deshilbanarse de esta secuela, hace referencia al subtítulo que lleva: "Redo". No me extenderé demasiado en este punto, ya que considero que es obvio, no obstante, no quisiera dejar tanto en el tintero. El no poder recrear o rehacer, es el largometraje insistiéndonos en la necesidad de cambio, en caminar por encima de los errores o fracasos para así poder crecer (avanzar). El plano de Shinji caminando (obligado) hacia el horizonte sobre el desierto escarlata, ya lo sintetiza todo. 

¿No será que el director lo que nos quiere decir todo el rato con esta entrega, es que soltemos Evangelion y avancemos a algo más? ¿Será esta la razón de esas violentas ganas de modificarlo todo, forzándonos al cambio? Estoy divagando.  

 

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Se deja en claro que hay circunstancias paralelas a la serie. A pesar de los gigantescos cambios estéticos, hay un hilo del que el Rebuild sigue tirando. Revelaciones como los clones de Rei o el pasado de Yui son mucho más directas, pero no menos traumáticas o shockeantes. Es más, Anno se las ingenia para volver a implementar sus tan célebres desdoblamientos mentales, ahora con animación de punta... y lo más chévere del asunto, aquello que nos demuestra de paso que dirige muy bien y sabe contar con las imágenes, es que este juegos con líneas y clips continúan siendo igual de expresivos y potentes. ¡Hideaki Anno, dame un aborto!


Rebuild 3.33 es una película que desde sus formas genera rechazo, que abraza una naturaleza obtusa alejando a los fans tanto de hueso colorado como a los que aún producen colágeno. El cambio en los personajes y su mundo genera interés, obviamente, después de todo te golpea en la cara; empero, poco a poco la atención se va evaporando considerablemente por falta de explicaciones concretas. Un producto extraño y chocante, fascinante por contados apartes, pero destruye franquicias y espanta espectadores al final del día.

 ¡Qué la 4.0 la va a tener canutas para solventar los inmensos interrogantes sembrados por sus hermanas (y desde ya me aventuro a pensar que no va a lograrlo...)!

 

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 pD: Mary sigue siendo un personaje sin razón de ser, segregada a su esquina del fanservice. Aunque, bueno, sus interacciones con Asuka admito que son pintorescas y divertidas. Por lo menos llevan a la pelirroja a ángulos un tanto más diferentes a los acostumbrados (por desgracia, el hecho de que ahora ambas tengan 28 años, no altera en prácticamente nada sus personalidades).

pDD: Tal vez la foto que Fujutsuki le mostró a Shinji, en la que aparecía Yui y a un lado alguien muy parecida a Mary, sea la clave para desenmarañar este nudo.

sábado, 28 de agosto de 2021

Rebuild of Evangelion 2.22: You Can [NOT] Advance (2009)

  

Oh boy... we are in trouble... porque si de la primera no había mucho por comentar, con esta secuela se me atragantan los sentimientos encontrados.

Los cambios son palpables desde el primer segundo en esta película, y si bien existen ecos y replicas de sucesos de la serie, son abordados y desarrollados a su manera. Como una variante temporal, como si de un universo paralelo se tratase (idea que se viene cosechando a través de Kaworu desde el rebuild anterior).

Esta nueva exploración de los hechos nos lleva a lugares raros... puntos polémicos que irritan a cualquier fan antiguo de la franquicia.

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A ver. Desde el inicio, los 3 niños elegidos se nos remarcan como entes abstraídos de la sociedad, que buscan escapar de ella por el ya tan mentado dilema del erizo (Shinji), por crisis existencialistas donde el actante se cree dispensable (Rei), o por esa compulsión de mostrarse autosuficiente en todos los sentidos (Asuka). Para generar interacción, conflicto y desarrollo entre ellos, el propio Anno deja que el amor (el de parejas) urda sus caminos.

 Vale, ahondar en estos personajes a través de un  triángulo amoroso es algo no visto dentro del canon, cumple la fantasía adolescente de muchos (fanfiction), y puede ser curiosamente interesante al hacer chocar a seres tan inestables a nivel emocional y psicológico. El problema es que, de todos los caminos argumentales a tomar, esta era el más cliché a seguir.  


Aunque por momentos la serie aparentaba ir justamente por las sendas más románticas, a través de los complejos de los personajes rechazaba todo este tipo de contactos y construía barreras impenetrables; es así como lo que podía ser comprensión y tranquilidad de uno para con otro, se volvía un juego de miedo, odio e incomodidad. Neon Genesis Evangelion agarraba todos esos tropos evidentes, les apretaba la traquea y no los soltaba hasta escuchar un sonoro ¡crack! ¡En otras palabras Deconstruía al género! 

Por el contrario, esta película nos transmite la sensación de que lo único que quiere es ser predecible a toda costa, tomando patrones evidentes para Reconstruir... esperen... (Rebuild)... oh... desde esta óptica todo adquiere otro color.

Olviden todo lo que dije, creo que malinterpreté las intenciones evidentes de la obra: La película está bien 👍












 

 

Ya en serio, si Evangelion hubiese sido tan predecible y evidente con sus intenciones cuando se estrenó por allá en 1995, su impacto en la industria habría sido nulo e intrascendente.

  La decisión de 2.22 de formar un triángulo romántico, si bien muy en el fondo no deja de provocarme cierta ternura porque aprecio demasiado a los personajes (que su vínculo se construya a través de cocinarle comida al otro es auténticamente bonito), es en definitiva facilista, tonta y polémica.

 


Y si hablamos de escándalo, aún no señalamos una de las inclusiones más extrañas de estas revisiones a la fórmula original. Mary I. Makinami.

 La piloto del originalmente Eva- Provisional 05 es un fetiche ambulante: Con su vestido de colegiala, sus lentes, la desinhibición de su proxemia... es vulgar tanto diegética como extradiegéticamente. Un ser terriblemente definido y que la mayor parte del tiempo está siendo hipersexualizada solo por apelar a los fans más básicos y precoces.

 Sí sí sí, que ya sé que la serie original también venía acompañada de muchísimos planos de culos, tetas, desnudos y con una lascivia en primera línea. No obstante, volvemos a lo mismo, el animé descartaba todo aquello que podía ser típico y cliché, sabía darle la vuelta tarde que temprano. 

En The End of Evangelion la genitalidad femenina (antes fuente de excitación) se convertía en una puerta para explorar el mismísimo apocalípsis... El dolor, la angustia, las imágenes más espectrales y perturbadores...



 
La escena en al que Shinji se masturba junto a una Asuka inconsciente en The End Of Evangelion prueba también mi punto. Aquello que antes se veía como deseo, se muestra ahora como un hecho manchado de culpa, vergüenza e incomodidad (y dicho de paso, es una crítica/burla a algunos fans de la franquicia, proyectándolos de la peor manera posible).


Neon Genesis Evangelion manejaba el tema del fanservice con unas connotaciones puntuales, desde lo cefálico. Rebuild of Evangelion, lo hace desde lo fálico.

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Volviendo a Makinami, su función en la trama es poco clara y solo siembra dudas (que se suman a las que ya teníamos)...

Claro el personaje tiene un rol irremplazable dentro del argumento, porque de lo contrario no habría quien retuviera a Zeruel en lo que Shinji se volvía a subir al robot para paulatinamente desatar el modo Bersek. Pero no se quita el hecho de que es un actante que a conveniencia del guión se saca nuevas herramientas del orto... su salto en paracaidas para llegar a Japón, su plug suit nuevo, el desanclar a la Unidad 02 después de estar bloqueada en las profundidades de Nerv, el activar a la propia unidad (imposible según los lineamiento originales del animé)...

Todo apunta a que seguramente tiene unos buenos contactos dentro de la organización, porque nada más podría justificar diegéticamente su facilidad para moverse entre las costuras de la historia sin que nadie más la note. Ojalá la saga a futuro tenga intenciones sustanciales y meritorias para con el personaje, a ver si la sacan de su condición (auto)impuesta de máquina de pijas paradas fanservice.


 
 Y no todo puede ser malo, se le agradece habernos dado esa pelea bestial y memorable, a bordo de un Eva-02 agresivo, monstruoso y desencadenado (un rediseño imponente y muy bien pensado).
 
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You Can [NOT] Advance nuevamente trae a colación la soledad, ahora con la variante Asuka, quien no es el mismo personaje de antes, por si su nuevo apellido no nos lo dejaba claro. Ella ya no disfruta tanto de ser el centro de atención, sino que opta por regodearse en su soledad. Esa búsqueda por ser autosuficiente en todo sentido, no es más que un mecanimo de defensa que a futuro la libre de la posibilidad de saberse vulnerable al depender o necesitar de la ayuda/compañía de otro ser humano. El personaje sigue siendo muy interesante a pesar de los cambios.

Además, se aprovecha para dibujar muy interesantes paralelismos con los otros 2 niños elegidos. Mismos problemas, mismas barreras, diferentes formas de enfrentarlo.
 

 La escena del elevador por ejemplo, ahora se presenta como una oportunidad para el florecimiento conjunto de estos 2 actantes. Una demuestra el carácter y la autoestima de la que siempre careció; y la otra en su pedestal de superioridad se ve por primera vez al nivel de otro ser humano (se da cuenta que no es tan diferente a la Muñeca... a la Niña modelo).
 
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2.22 Es una película que busca ser más grande y mucho más diferente respecto a su antecesora. Para bien y para mal termina lográndolo, aunque toma en el camino decisiones argumentales estúpidas y predecibles, que llevan a la franquicia a alcanzar sus vertientes más típicas, burdas y comerciales. Un salpicón de sentimientos encontrados/mediocre. 

¿Qué nos depararán las próximas reconstrucciones, tras un final que nos deja en el mismísimo fin del mundo?

lunes, 16 de agosto de 2021

Rebuild of Evangelion 1.11: You Are [NOT] Alone (2007)

  

¡Parece mentira, pero la reconstrucción de Evangelion ha llegado a su fin! A Hideaki Anno, solo le costó 14 años finiquitar el remake/reboot/continuación (porque ya ni sabemos qué es) de su obra más célebre... supongo que oficialmente hemos llegado al futuro inalcanzable, prometido en los libros de ciencia ficción.

 Sea como fuere, aproveché la coyuntura para repasar por completo la franquicia, y en específico sus"Rebuilds", siempre tan controvertidos y enigmáticos en su narrativa.

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Hablar de 1.11 como la obra más fácil de deshojar de la tetralogía no es entrar en el menosprecio; en su lugar, representa aceptar su naturaleza honesta y básica a la hora de compilar de una historia que ya conocemos. 

Sí, esta es en esencia una película resumen (otra más si tenemos en cuenta "Death & Rebirth" y "Death: True2"); y más exactamente, reanima desde cero (a full presupuesto) los capítulos 1 a 6 del animé original. No obstante, existen alteraciones de la "línea de tiempo original"...

Por un lado, la narrativa, por cuestiones de ritmo y formato, deviene de forma líneal: es decir, la batalla con Sachiel ya no es interrumpida y revisada a través de los daños, los recuerdos y los traumas (como pasaba en la serie en el capítulo 1 y 2); sino que ahora el enfrentamiento es abordado sin pausa y abrasando la emoción (microclímax) del momento. 

Esta medida es lógica y práctica, porque lo que busca en hacer más amigable y digerible la instauración del conflicto y la presentación del personaje principal a recién llegados a la saga.



Por otro lado, existen algunos cambios respecto al anime original, que en apariencia resultan insignificantes, pero que muy seguramente tendrán una repercusión radical. Este aspecto deja entrever la cohesión interna tan hermética en el argumento base de la serie.

-Sachiel ya es el tercer ángel, sino el cuarto.

-El Eva 01 no se activa automáticamente para proteger a Shinji en la plataforma (esto bien puede deberse a que consideraban que era demasiado pronto para dejar ver la conciencia interna y protectora de la unidad).

-Shamshel se desintegra una vez Shinji lo derrota; y esto es importante porque gracias a su núcleo conservado (originalmente no estallaba) se empezaban a desarrollar los Motores S2, claves para la fabricación de los Evas de producción en masa. 

-Misato le presenta a Shinji las entrañas del Geo-frente, y en él hallan a Lilith. El segundo ángel ya no es un secreto para los personajes, ni un complot de Seele en pos de alcanzar la Instrumentalización humana. Que esta entidad ahora esté "a la vista y entendimiento de todos", bien puede alterar drásticamente el final: el fin y los medios serán distintos. 

-Kaworu tiene su mística primera aparición en el epílogo; y desde la luna nos deja ver el ensamblaje del Eva Unidad 06 (efectivamente, en el animé original este modelo hacia parte de la producción en masa).

Un plano que bien se puede prestar para maquinar teorías, ¿o no?
 
 
Como película es bastante sólida y centrada en lo que debe contar. El subtítulo que porta no es de adorno, y por eso mismo dedica tanto tiempo a la desolación emocional y física de su protagonista. Shnji sigue representando esa deconstrucción del héroe de animé tradicional: depresivo, dubitativo aún en los momentos cruciales de la batalla, temeroso, existencial, ansioso, cobarde y hasta poco masculino. Además, su evolución no es que llegue propiamente a una meta, sino que queda suspendida tras la victoria contra Ramiel; considero que esto lo hace un personaje real, porque la batalla contra las enfermedades mentales es una constante con subidas y bajadas, y no un mero desbloqueo de logro tras cumplir con ciertas tareas. 

Tanta atención sobre Shinji, lleva a que otros personajes se vean menguados respecto a su estudio psicológico (Misato o Rei), un fallo colateral, propio del medio del que hace parte esta producción. Me explico, en la series te das en lujo de decantarte mucho más tiempo en la exploración de tus actantes, en las películas debes ser más conciso y breve.  
 

En términos finales, un primer volumen satisfactorio, con un planteamiento de universo concreto y firme y un protagonista perfilado con dedicación . Plus: Funciona como producto para acercar a nuevas audiencias, y contiene cambios sutiles pero en el fondo tan sustanciosos, como para alimentar el interés del fan avejentado. ¡Sobresaliente!
 


Antes de terminar, quisiera hablar un poco de características más superficiales, como es el caso de la animación.

Aunque en múltiples secciones del largometraje recrea plano a plano lo que ya veíamos en el programa de tv (con lo que se respeta el peso psicológico de muchos encuadres), en algunas circunstancias se proponen algunos planos insertos donde se hace alarde de la sofisticación y elegancia de la animación con la que ahora cuentan. Al unísono, están los efectos lumínicos y atmosféricos (que hacen a la obra más vistosa) y el rediseño de los Evas y los ángeles. 

Ramiel, el ángel octaedro, es quien más salta a a vista en términos de desenvoltura y transfiguración (se ve jodidamente temible e inquitante). Sin embargo, las propias unidades no se quedan atrás con una complexión/anatomía mucho más delgada, encorvada y hasta con iluminaciones en neón. Creo que lo que más choca con esta nueva concepción estética, tiene que ver con el material de su coraza... ya no parece metal, sino que por momentos aparenta plástico o hule. Supongo que es cuestión de acostumbrarse. 

sábado, 22 de diciembre de 2018

Mi 2018 en música


Este tampoco fue un año fácil: tras atravesar por crisis existenciales, ataques de ansiedad, episodios crónicos de estrés, antidepresivos leves y angustia por amores tormentosos y marchitos, por lo menos puedo comentarles que mi horizonte sonoro se amplió y enriqueció de una forma abismal (#ItsSomething). Y esto me alegra, porque después de ser "el dj" (el wey que ponía los discos) en un programa  radial que dirigí y conduje durante 2 años, tenía los tímpanos secos y agotados... había gastado toda mi munición musical y ansiaba algo realmente nuevo (y bueno).

Hoy quisiera presentarles, por un lado, mi Top 18 de canciones favoritas escuchadas a lo largo de los últimos 365 días (aunque no se lanzaron directamente este 2018); y por otro, las melodías que mejor definen mis estados de ánimo (moods) en cada uno de estos melancólicos y caóticos meses... básicamente la banda sonora de mi vida entre enero y diciembre. Deseo adjuntar, además, unas pequeñas palabras sobre cómo me sentía por aquellas semanas y qué sucedía por mi existencia; admito que no quiero ser demasiado explícito, construyan ustedes su propia historia a partir de mis vaguedades. Así es más divertido. 

ENERO:


Me sentía solo y traicionado por la vida, que había sido poéticamente amarga con mi ser.

Estaba desmotivado y con una tendencia a arrastrar mi dignidad por el suelo, raspándola hasta la carne viva... menos mal sabía y sé que tiene la habilidad de regenerarse sola (comprobado al 100%).


"Nunca me sentí tan solo como cuando ayer, de pronto lo entendí mientras callaba, la vida me dijo a gritos que nunca te tuve y nunca te perdí (...) Ahora tal vez tu puedas entender, que si me tocas se quema mi piel".


FEBRERO:

Una vieja amiga volvió. Desde la distancia buscó refugio en mis palabras y compañía a través de la ventana de chat. No pude decir que no ante la fragilidad que me transmitía.


"Creo ver la lluvia caer, en mi ventana te veo pero no está lloviendo, no es más que un reflejo de mi pensamiento... hoy te echo de menos".


MARZO:


Empecé a salir con una chica. Fueron citas breves y fragmentadas, pero repletas de cariño y amor; de abrazos que te hacen vibrar, de palmas sudorosas estrechadas que impulsan caminatas interminables, y de felicidad plena que difumina todo problema. Fue el segundo mejor mes del año, tenía un brillo dentro del pecho que no menguaba con nada.


"Estos encuentros nuestros no son casualidad, te lo aseguro (...) así que gracias por existir, quiero que vivas muchas vidas más. Mientras tanto la vida mía es para cuidarte y amarte a la muerte".


ABRIL:

¿Qué pasa cuando alguien está destrozado a nivel emocional y busca tu ayuda, pero tú estás el doble de dañado que esa persona?

Sacar fuerza de dónde no la tienes para levantar al otro, darle la pequeña chispa de fuego que te queda para que ella se ilumine y vuelva a alumbrar... eso es lo que hice.


"Lights will guide you home, and ignite your bones and I will try to fix you"


MAYO:


El amor que le tenía era gigante, pero no importaba todo lo que hiciera, nunca era suficiente. Algo se quebró, alguien mató algo, pero no sé cuándo, no sé cómo, no sé dónde ni en qué momento. Día a día veía como eso que teníamos entre los 2 se estaba evaporando y deshaciendo. No pude hacer nada.


"No comprendo nada, si me quieres más el lunes que el martes (...) ¿Cómo te voy a encontrar, si tú nunca me das tus coordenadas?".


JUNIO:


Y entonces llegó un mes donde me vi vagando entre las ruinas de lo que era mi vida. Y aquello que no estaba en pleno escombro, estaba a punto de derrumbarse. No había esperanza, un color ceniza se impregnaba de todo y lo carcomía.

Comencé a asistir al psicólogo.


"Who do you need, who do you love, when it come undone?"


JULIO:


Uno de los motivos por los que considero que fue un mal año, fue porque lloré demasiado, porque la tristeza subyacía en mis memorias y en todo lo que hacía: la melancolía se me enroscaba en el cuello.


"You'll find me in a sea of dreams, where no one cares about my words. I hear her voice, she laughs now, she loves me now and always did".


AGOSTO:


Sentía que había desperdiciado medio año, y me negaba a hacer lo mismo con lo que restaba. Comencé a caminar hacia el frente y a mirar al sol. A buscar la felicidad en mí mismo, en lugar de mendigar por ella en otras personas. Irónicamente, uno de los momentos más tristes y descarnados de mi vida los experimenté llegando el final del mes. 


"Porque soy de los que se lleva la lluvia; soy, de los que se van; soy de los que no tienen fortuna; soy de los que no están (...) Pero soy el que pudo llevarte a la luna, soy, el que te llevó; soy el que pudo saltar una duna; soy, el que te salvó".

SEPTIEMBRE:


Hastiado de todo y todos, me autoexilié de mi ciudad. Desaparecí de imprevisto de la vida de muchos. Encontré un trabajo bastante especial en otro lugar (relacionado con la realización audiovisual), así que me mudé a él. Este distanciamiento y este nuevo panorama que me deseaba los "buenos días" al despertar, me sirvió para recomponerme, sanar y hallar en mí mismo plenitud: no necesitaba de nadie, no pertenecía a nadie y mi propia compañía era grata a más no poder.

El mejor mes del año.


"Luchas por nuevas sombras y horizontes me hacen ver que no estás... aquí".


OCTUBRE:

Regresé a mi antigua ciudad. Me sentía diferente; había crecido... y eso me encantaba. Era tiempo de pedir perdón y perdonar, confrontar viejos problemas hallando en el proceso verdades dolorosas, pero necesarias.


"Ecos de miel y tu sonrisa de cristal, el tiempo es la caricia en la herida que sana (...) Y estoy bajo la luna, cuando salga el sol, tendremos que empezar de nuevo".



NOVIEMBRE:


¿Será que aún tenemos oportunidad? ¿Una segunda ronda en pos de un final feliz? ¡Bah! ¡Al carajo con vos!
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Aunque admito, aunque duela, que en el fondo ella me sigue gustando.


"Casi nunca veo la foto tuya que tengo en mi celular, sigue ahí por la pereza que me da apretar borrar (...) tengo lista una canción que dice 'Hasta la vista, señorita'".


DICIEMBRE: 

Melancolía por todas partes. Frustración al mirar en retrospectiva, sensación de abandono y de desgaste emocional. Despido el año pensando en torno a qué es lo mejor para mí y qué es aquello que me encapricha.

En cierto sentido, me siento en una competencia por cuál de los 2 logrará desligarse de la sombra del otro. Sospecho que será ella quien lo logre primero.



"Siento tus labios en las noches de verano, ahí están... cuidándome en mi soledad, pero a veces me quieren matar. Tu recuerdo sigue aquí, como un aguacero, rompe fuerte sobre mi, pero a fuego lento; quema y moja por igual, y ya no se lo que pensar... Si tu recuerdo me hace bien o me hace mal".

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TOP 18:
1- No confíes en mí - Camilo Séptimo
2- Ocean Drive - Duke Dumont
3- Put your money on me - Arcade Fire
4- Ballenas de ruido - Da pawn
5- I.M.T - Love of lesbian
6- Allí, donde solíamos gritar - Love of lesbian
7- Diferentes tipos de luz - Carlos Sadness
8- Cuando no me ves - Love of lesbian
9- Palacio mental - Fármacos
10- Ella usó mi cabeza como un revólver - Soda Stéreo
11- Vicio - Camilo Séptimo
12- Belleza - Fármacos
13- Lejos de vos - Miranda!
14- Si volvieran los dragones - Sabina y Paez
15- Señorita - Lawall
16- Señales - Les Petits Bâtards
17- Me dejas caer - Camilo Séptimo
18- Verano en coma - Da pawn

viernes, 19 de octubre de 2018

Daredevil (Serie de Tv - Temporada 2)

El siguiente texto fue escrito originalmente el 28 de oct. de 2016


Sobre los primeros pasos

Esta temporada del Diablo de Hell’s Kitchen inició con el carburante a toda combustión. Tras un capítulo inicial que planteó una rutina más que óptima y bienaventurada para el justiciero, en los 3 episodios subsiguientes nos presentaría el tan esperado arco de origen de El Castigador. Este veterano de Irak expondría un festival de violencia y salvajismo que le crispó los nervios tanto al público como al protagonista -llevándole casi hasta el límite físico y mental-, y entregando en el devenir la secuencia de las escaleras de emergencia, una de las escenas continuas de acción más orgásmicas jamás creadas del mundo audiovisual. 

La forma de actuar de El castigador desde el inicio establece un código reconocible, que matiza con el de Daredevil, y que enriquece la serie haciéndola llegar a aristas insospechadamente más salvajes. Hay un paralelismo bastante excitante entre ambos personajes, básicamente porque uno "está a un mal día" de convertirse en el otro.

Ahora, The punisher es un antihéroe que no es solo un festival gratuito de morbo, un sociópata desencadenado. En realidad es un ser que carga sobre sus hombros una tragedia griega abrumadora y descarnada, que conmueve terriblemente y rompe el corazón de todos una vez se es develada. Frank Castle es un ser tridimensional en toda regla, concreto, coherente y potente (implacable). Es un personaje maravillosamente introducido que no dudo que se lucirá una vez llegue su serie.


Sobre Elektra (y La Mano peluda)

Se nota que la escritura del guión para esta tanda de 13 capítulos fue más apresurada y descuidada de lo pensado. 

Tras un tiro en la frente, una batalla a puño limpio y un secuestro de por medio, The Punisher iría a parar a la cárcel y arribaría con su propio arco Elektra. Aquí se abren 2 líneas argumentales que afectan al diablo redentor. La primera enfocada en el estudio de Matt defendiendo a nivel jurídico a Frank, quien ahora es juzgado por el estado gracias a sus delitos; y la segunda narrando cómo Daredevil y Elektra se enfrentan a La mano, una secta de ninjas con dogmas poco claros. 

Inicialmente la idea de relatar en zigzag estas 2 subtramas no es mala; de hecho es emocionante e interesante, ya que uno de los conflictos comienza a afectar directamente al otro, y a provocar que Matt descuide su vida personal para atender la de enmascarado.

Sin embargo, paulatinamente uno de los conflictos se comienza a distanciar severamente del otro, a tal grado que llegado el capítulo 10 ya cada uno va por su lado y pareciera que estamos apreciando 2 series distintas. Una encauzada en lo terrenal y la crudeza de lo real, y la otra anclada a situaciones prácticamente de índole místico. 

Todo el dilema que envuelve al Black-sky, a La Mano y a La casta se expone de una forma demasiado confusa. No me puedo preocupar por los actantes que hay en pantalla cuando sé que ni ellos mismos están muy seguros de lo que están haciendo. ¡Joder!, que cuando Stick le explica a Matt sobre el culto de Yaminote, este se ríe (y el público también lo hace) porque encuentra todo lo que le dice como un sinsentido . 


Vale, que la serie se esfuerza porque la resolución del misterio este rodeada de espionaje, incursiones a edificios con seguridad de punta, y redadas a cargamentos secretos; pero a la hora de la verdad que una banda de asiáticos hayan alcanzado la inmortalidad por ¡ve tú a saber cómo!, para cazar a una persona que ¡ve tú a saber qué cojones hace!, y cuyos logros se componen a base de milagros que rompen con el contexto "verosímil" cimentado de toda la primera temporada, ocasiona que me desconecte de lo que estoy viendo en pantalla.

Por no mencionar el hoyo de 14 pisos que DD y Elektra encuentran en el episodio 7, en medio de una construcción abandonada. A este detalle en ningún momento se le da explicación, y lo máximo que se obtiene de él son comentarios imprecisos sobre cómo, de alguna manera, esa fosa ayuda a Yaminote a lograr su plan. Este hueco representa simbólicamente todas las lagunas argumentales de esta trama.

¡Oh! Y aún no he hablado de lo peor. El giro de tuerca del final es gratuito y considerablemente pendejo. Pone al descubierto que hasta los integrantes de la misma Mano no saben qué estaban haciendo. Si durante todo este tiempo sabían que Elektra era el Black-sky, en primer lugar por qué intentaron matarla en tantas ocasiones, ¿qué no se supone que es una deidad para ellos? ¡Ah!... ¿Y qué tiene de especial ser el Black-sky? Que repetidamente comentan que poseen un poder en sus adentros invencible e imposible de contener… y… no es por desestimar las habilidades de Elektra… pero… ¿cuál es tu colosal poder?

Sobre Castle (y la ética del salvador)

En contraposición está todo el periplo legal de The punisher tras su introducción. En este nos sumergimos en una maraña de intereses políticos, militares, judiciales y personales: todo un thriller estupendo que enriquece a cada paso al antihéroe, y que, además, se atreve inteligentemente a poner en tela de juicio, bajo una perspectiva del mundo real, la valía de los superhéroes en una sociedad convulsionada por su existencia. ¿En verdad ayudan?, ¿qué no sobrepasan el límite de lo ético y de la misma sociedad al aprovecharse de sus virtudes y habilidades para concederse cualidades de juez, jurado y verdugo con su proceder? 

Sin miramientos, sin inclinarse por un lado o por el otro, y como en todo buen proceso judicial presenta los hechos y deja que el público sea quien dé el veredicto, decida quien está en lo correcto. 

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Quizá para muchos este detalle no merezca aplausos, ya que por antonomasia este tipo de choques dramáticos e ideológicos deberían presentarse de la forma más imparcial y objetiva posible, y en efecto tienen razón... Pero ya ven que en este 2016 el asunto no fluyó tan lógicamente.

“Batman V Superman” y “Capitán América: Guerra Civil” también presentan el conflicto moral y corporal entre 2 superhéroes y su manera de impartir justicia, pero descuidadamente en algún momento de su desarrollo se tuercen y dan la razón a uno de los bandos. En el primero, Batman recibe todos los argumentos para que el público simpatice con él y desee acabar con un dios descontrolado, destructor e impiadoso, que vendría a ser Superman (quien nunca tiene la opción de refutar). Y en el segundo, El primer vengador muestra su lado más egoísta y antipatriótico (exploración en su personalidad), llevando a una desestabilización de la seguridad global, y propiciando simpatía hacia su principal oponente, que es el Hombre de Hierro. 

Este se supone que iba a ser el año en el que los grandes héroes comenzarían a examinarse a sí mismos, a dejar de lado al típico villano de turno para autoevaluar sus escalas de moralidad. Solo Daredevil logra llevar a la palestra de forma idónea esta revisión de los justicieros/héroes.
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Retornando con The punisher...

Es una pena que la subtrama del antihéroe padezca el mismo fallo que la de Elektra. Ya para el penúltimo capítulo nos presenta un giro de trama rebuscado y casi sin fundamento, demasiado oportuno para la situación vivida y que parece ser más un alarde o una vaga intención de sorprender a un público incauto, en lugar de ser algo escalonadamente construido. 

Sobre los viejos conocidos

Los personajes, a pesar de los descuidos en los que la trama los introduce, no dejan de estar fuertemente edificados. 


Los viejos conocidos tienen  la oportunidad de desenvolverse en nuevas facetas que les enriquecen descomunalmente. Karen se desarrolla entre las intrincadas enramadas del periodismo, Foggy enfrenta sus problemas de confianza en el juzgado, y hasta Wilson Fisk sigue manipulando los hilos de la realidad desde la cárcel. ¿Fui el único qué sudó frío con esta escena? 


Sobre la factura técnica

La serie continúa impoluta en aspecto estético... en el vestuario y fotografía. Es más, se nota que ahora han invertido más en efectos visuales, de ahí que nos deleiten con secuencias mucho más elaboradas. Las actuaciones son excelentes y la música sigue encontrándose igual de imperceptible que en todo el pinche Universo cinematográfico de Marvel. 

Conclusión

La segunda temporada de Daredevil es un trabajo de calidad a pesar de los pormenores. Tenemos pues una continuación que explora y explota bien a viejos y nuevos personajes, que mantiene una factura técnica asombrosa, y cuya historia por una parte es adrenalínica, épica e inteligente, y por la otra es algo vaga y chocante… la perspectiva esotérica resulta asonante frente a una lógica (tono) de universo que desde la primera temporada se había mostrado visceral y "realista". 

No deja de ser un trabajo recomendable si viste los primeros 13 capítulos, no deja de ser un firme primer paso en la fase 3 de Marvel. BUENA.



Notas extemporales: Muchas de las grandes dudas que remarqué durante el artículo terminaron por solventarse tiempo después, sobre todo con la salida de Defenders. Sigo pensando a pesar de ello, que las quejas no están (no siguen) tan fuera de lugar. Traen a colación el tema del uso del misterio dentro de tramas largas, y cómo aprender a dosificarlo para interesar a la audiencia, evitando que se extravíe (junto a los personajes que acompaña) dentro de la espiral críptica que compone de a poco con la costura de planos.

domingo, 7 de octubre de 2018

Mi cuerpo es una celda -Libro- (2008)

El siguiente texto, más que un análisis o crítica sobre el libro en cuestión, contiene una serie de comentarios o reflexiones tras su lectura. ‘Mi cuerpo es una celda’ es un registro documental de una vida, y yo no soy nadie para juzgar la existencia de otro mortal. No obstante, sí considero necesario exaltar y referenciar aquellos temas que caracterizaron y convirtieron en culto al autor a tratar; temas que, claro está, se manifiestan a partir de sus propias acciones.


He aquí una autobiografía no deliberada de uno de los intelectuales más célebres del país.

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Decidí acercarme a este texto porque Andrés Caicedo siempre ha sido un icono pop vacío dentro de mi cabeza. Más allá de su nombre, su esquelética silueta, su abrupto desenlace y el título de sus relatos, no tenía ni la menor idea de qué lo hacía tan llamativo y valioso dentro de la literatura colombiana.


¿Por qué elegir su autobiografía en lugar de zambullirme directamente a sus cuentos o a su obra más conocida: ‘¡Qué viva la música!’? Bueno, tenía ante mí un boleto directo a su cabeza, a sus disquisiciones más densas, ¿cómo denegarme a un encuentro tan íntimo con un autor? No está de más decir que buscaba un contacto con la depresión en plena ebullición, manifestada a través de escritos…

¡Oh sorpresa!, Caicedo es/era un suicida. El plato estaba servido, no veía mejor opción.
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Estructura (o la magia de las misivas):

Ahora, ¿autobiografía no deliberada?, ¿cómo es eso?

Este libro es un compilado de epístolas escritas por Caicedo a sus cercanos, amigos y familiares entre su adolescencia y últimos días (incluyendo un mensaje garabateado horas antes de su suicidio). Alberto Fuguet, editor de este volumen, realizó un rastreo sorprendente de estas cartas (también escritos sueltos) y dio orden al caos de ideas que rebotaban por la cabeza del autor vallecaucano. Al mismo tiempo, traza una línea cronológica sobre los sentimientos de Caicedo en distintos puntos de su vida,  bosquejando de a poco ese agujero negro existencialista que terminó por arrastrarlo en una espiral descendente de autodestrucción.

Encuentro increíblemente mágica esta reconstrucción de vida a través de misivas, de aquellas palabras tan llenas de carga emocional que Andrés compartió. Creo que es un perfecto ejemplo de la trascendencia de una persona en el espacio, en el tiempo y en los destinatarios de su correspondencia.

Hablamos de una época, además, donde había todo un ritual alrededor de la escritura de cartas: la redacción (ya fuera a mano o a máquina), el desplazamiento hasta la casilla de correo, el tiempo de espera antes de la entrega y la respuesta. Todas estas, prácticas que hoy se han visto simplificadas y desvirtuadas gracias a los distintos canales de chat. Hoy, ya no debes esperar semanas o meses a que tu interlocutor responda, la inmediatez ocasionó que la frivolización en las conversaciones no presenciales aterrizara.

Las implicaciones éticas de divulgar correspondencia privada salen a la luz. Si bien el propio Andrés reconocía que parte de lo mejor de su trabajo radicaba en sus cartas, y si bien ya ha pasado bastante tiempo desde que las rubricó por vez primera, ¿hasta qué punto el escritor se sentiría incómodo de que sus sentimientos más desbocados y de que sus lucubraciones más desequilibradas se compartiesen abiertamente? Esto también nos invita a pensar, ¿cómo nos sentiríamos de que a futuro nuestras conversaciones vía msn fuesen divulgadas? 

Cinesífilis:

A la hora de mencionar cinefilia en el ámbito colombiano, Caicedo siempre caía en la ecuación. Como alguien que también se considera amante incondicional del 7° arte, mayor intriga no podía sentir ante un ser como él, sobre todo si tenía en cuenta que hablábamos de una cinefilia ya añeja – ‘old school’ (de 1977 hacia atrás)… una que se forjaba pura y obligadamente por la asistencia constante al teatro a falta de formatos de vídeo casero o el streaming.

Y no solo eso, Caicedo engulló un cine que aún no se había configurado con la lógica del blockbuster que aún hoy es vigente (grandes estrenos del verano con mucha pirotecnia, estelares cotizados e “historias para todo público”). Las películas que presenció si bien no dejaban de ser un espectáculo de masas, obedecían a otra lógica de consumo y no estaban influenciadas por los trabajos de Spielberg o Lucas, quienes apenas estaban iniciando su carrera y no habían alcanzado los booms apoteósicos que representaron E.T. o Star Wars. En su lugar, el western y sus derivados (crepuscular y espagueti) fueron los géneros que inundaban la cartelera convencional. “Entonces, ¿en qué otras propuestas se refugiaba este hombre sediento de fotogramas?” Esa era una de mis dudas internas.


Hallé a un enfermo por el cine, alguien que dentro de su dieta alimenticia y cultural no podía concebir la ausencia de películas… que se deleitaba regándose en prosa sobre aquellos filmes que le inficionaban. Dentro de sus análisis, removía los órganos aún palpitantes de la cinta en cuestión, auscultando aquellos elementos del montaje, la fotografía o el guión que le generaban interés casi neurótico… situación que sorprende y maravilla, porque hablamos de alguien cuyo conocimiento brotó del acercamiento práctico al celuloide: empirismo.

La fiebre de Caicedo por el cine no paraba de ganar grados, acto que le llevó incluso a participar activamente de la realización audiovisual, registrando en el proceso un cortometraje lastimosamente nunca terminado.

Con tanto metraje entre los dientes, resultó imposible no apuntar, a modo de recomendaciones implícitas, algunos títulos que me llamaron en exceso la atención. Entre ellos están Lilith, Loves of a blonde, Pat Garrett & Billy the Kid, Dirty Harry, The ladies man, American Graffiti (un George Lucas mozo, antes de Indiana Jones y Star Wars), The Story of Adele H. También algunas producciones de Peckinpah y Friedkin.

Niveles de empatía e identificación no tardaron en aparecer ante alguien que veía al cine como más que un entretenimiento estático, como alguien que estaba ansioso por aprender y por entregarle todo a esta manifestación artística.

"Porque vaya uno a querer precisar cómo funciona la naturaleza humana del cinéfilo. Tal parece que somos unas personas melancólicas y enfermizas, de una memoria fabulosa. Que cada quien duerme para el mismo lado que se hace en el teatro (...) El cine es el único arte que ofrece la oportunidad (maravillosa) de poder saberlo todo. Es un arte nuevo (...) Yo no tengo nada que perder mientras más inmerso esté en esa oscuridad y esta luz en movimiento que es el cine. Pero quiero saberlo todo".


Caicedo como mito, Andrés como persona:

¿Es tan grande este autor como todos exclaman? Bueno, todavía no me acerco a sus obras más destacadas, así que no deja de ser algo pronto el juzgarle. A pesar de ello, siento que se ha creado alrededor de él un aura que le endiosa más de lo que debería.

Caicedo es un escritor y un icono que logró trascender porque representa al adolescente incomprendido (y en cierto sentido único y diferente); a aquella chica o chico que busca su voz, identidad y un espacio dentro de una sociedad en la que no se siente muy cómod@ que digamos. A todo esto adiciónesele ese componente depresivo/autodestructivo y esa inquietud por las artes para generar un clic instantáneo. El escritor valluno es un “mártir”, un héroe caído en batalla (murió a los 25 años), un alma atormentada de esas que tanta intriga generan; además, fue el primero en ser proclamado por ello.

Andrés, por su parte, fue un ser triste, que aún con ayuda no pudo escapar de sus demonios, ni de esa sensación de vacío en el pecho que terminó por absorberlo. Más que paradójico resulta contemplar cómo este ser se calificaba como asexual, no obstante ansiaba un contacto físico que en verdad le removiera las lánguidas fibras; odiaba el ajetreo que conllevaba las relaciones interpersonales (su tartamudez y timidez le amarraban la garganta), pero deseaba al unísono abandonar la soledad. El exceso con las drogas, su aislamiento y una relación amorosa dependiente y tóxica, fueron un aliciente extra para que la noche del 4 de marzo de 1977 ingiriera 60 pastillas Seconales que marcaron los créditos de scroll de su existencia.
…


Mi cuerpo es una celda es un documento increíblemente personal, atrayente y hasta, ¿por qué no?, estancado, como múltiples periodos de la vida misma. Agrupa todo el desorden emocional y mental de una persona, los hace legibles y los encamina sistemáticamente hasta llevarnos a una fatalidad ineludible. No me cabe la menor duda de que esta es una forma bastante práctica de acercarse al escritor de turno y de entenderle mejor como artista, y como hombre adicto por el cine. Ávido estoy por acercarme más a su bibliografía.  

jueves, 2 de agosto de 2018

Residente-vil 6: ¡Por fin se acabó!

Admito que a pesar de todo, la esperaba con ansias... ¡Ay de mí!

Acabo de ver ‘Residente vil: The final chapter’, y es que en serio no estoy muy seguro de lo que he presenciado. Y no sé si se debe a la acción desorbitada, al montaje mareante repleto de cortes  con planos de menos de un segundo, o a que la historia a estas alturas es un menjunje, que tengo tantas sensaciones encontradas y que me impiden definir con sensatez el sabor extraño que tengo en la boca.

Como es habitual, iniciamos esta entrega a trompicones, y pasando completamente de largo el cliffhanger de la película pasada (donde todos los protagonistas quedaban sitiados en Whasinton) e ignorando en absoluto la completa existencia de Ada Wong, Jill Valentine y Leon Kennedy… em sí, estos personajes siempre fueron un klínex (y una aparición demasiado gratuita), pero jugar a la amnesia selectiva es un gesto de mal gusto  para el espectador. Tengan la decencia de explicar, así sea en un diálogo, qué carajos fue de todos ellos.

Tras esta introducción, que ya por sí sola nos rellena de inconsistencias y preguntas sin resolución alguna, se nos plantea un retorno a los orígenes (sí, otra vez, como en la 5), una vuelta al lugar donde inició todo y el Virus-T se propagó masivamente. De esta premisa saltamos a una bacanal de balas, explosiones, humo, zombis, creaturas del averno que ya ni parecen zombis y barro por doquier. Toda esta acción, a veces con buen atino en la dirección y otras no tanto (al menos no es la 4° entrega), es orquestada como si de distintos niveles de videojuegos (de hace 13 años) se tratasen. En “Resident evil 5: Retribution” era la misma vaina: No importa si las distintas situaciones no conectan del todo bien, si los escenarios son enlazados a la fuerza los unos con los otros; el asunto es que siempre hay un nuevo pasillo o locación con hordas de monstruos (salidos de no sé dónde) a los que hay que acribillar. Bueno, supongo que son guiños a los seguidores del videojuego original… suponiendo que ellos, tras tanto desastre hayan podido aguantarse hasta esta 5° secuela.  Básicamente, esto es fanservice para un público más bien inexistente. 


Hay que ser justos, entre tanto despropósito argumental, se debe defender que la acción no está del todo mal, puede ser divertida y algo excitante. La avalancha de planos y el uso mareante y atrevido de analepsis (revisión de recuerdos) y prolepsis (revisión de posibles acciones a tomar en el futuro cercano) narrativas, ayudan a que la experiencia se sienta un poco refrescante. Sobre todo con estas últimas, donde en plan ensayo y error para matar a un enemigo, se están incorporando muy orgánicamente al cine elementos argumentales propios de los juegos de vídeo. 

Ya si hablamos  del final como tal, es tan peculiar y rebuscado como abrupto. El problema radica en que el director, Paul S. Anderson, quiere conectar elementos que nunca existieron para llegar a esta conclusión y darle una trascendencia a Alice que no deja de sonar forzada por donde se le mire. No hay una construcción escalonada para este colofón, las últimas 3 cintas (Extintion, Afterlife & Retribution) no hacían más que ir muy por su lado provocando inconsistencias las unas con las otras, y aún mirando las entregas más rescatables de esta saga (la 1 y la 2) existen detalles que chirrean y que no convencen del todo.

A ver, nunca ha sido gratuito que la protagonista se llame Alice (Alicia) que tras despertar caiga por un agujero excavado en la tierra y llegue a un paraje repleto de locura y terror para terminar por enfrentarse a una “Reina roja”… sí… la alegoría hacia la historia de Lewis Caroll es más que evidente; pero retornar a estos elementos solo vistos en el primer y segundo filme del 2002 y 2004 respectivamente, para salpicarlos con un montón de información de curas milagrosas, trasfondos cruciales que vienen a figurar solo en esta secuela, intensiones altruistas de corporaciones, humanos modificados genéticamente y clones que pueden llegar a superar a su contraparte original, es pretender darle aires complejos y metafísicos a la saga… Aires que nunca ha tenido y que su pobreza argumental a punta de tantas secuelas desatinadas le ha impedido construir. 
 
*SPOILER:*
Con lo anterior solo quiero decir que hacer a Alice la Reina Roja, es decir, el alfa y omega obligado de la hexalogía entera, se siente ilógico y demasiado conveniente. Una lástima, dicho sea de paso, que no tuvieran los huevos de hacerla morir al final, como dictaba la heroicidad y no tanto el marketing.

Me parece muy chévere que en los posters [de esta 6° entrega] usaran el símbolo de Umbrella como corona para Alice.

Resident Evil nunca ha sido una saga brillante, pero en su momento se dio a resaltar por abrirle la puerta en el nuevo milenio al género de los zombis con un enfoque más ligado a la acción (más o menos bien ejecutada), en contraposición al terror y gore general que se habían apoderado de estas películas desde 1968 con La noche de los muertos vivientes de George Romero.  Para mí esta franquicia fílmica siempre ha sido un placer culposo, una serie de obras a reventar de defectos, pero de las que, mirándolo muy en perspectiva se pueden sustraer características cuanto menos interesantes.

Con la primera y la segunda encontramos más solidez, porque se nota la conexión fuerte que hay una con la otra respecto a los personajes, sus peripecias  y el desarrollo que se les da a partir de las situaciones que han tenido. La tercera (Extintion) es un despropósito que en su afán por traer más y más acción comienza a sacrificar ciertos puntos lógicos de la trama, así como la consecuencia de algunos personajes dentro de la historia (que sí, que yo sigo sin olvidarme de la pequeña Angela Ashford, que desapareció de la faz de la tierra tras ser indispensable para la trama de Apocalypse). La cuarta (Afterlife) es más un alargar por alargar, con escenas bélicas que se desviven en el slowmotion al intentar aparentar grados de épica, pero solo hacen las secuencias más ridículas. La quinta (Retribution) es un movimiento desesperado para atraer a una audiencia ya disuelta, por eso es que se nos remonta a situaciones espejo de la primera y segunda entrega, con los personajes más carismáticos de estas (bueno, los que medianamente lo eran): Jill Valentine, Carlos Oliveira, Rain Ocampo…


La sexta es la culminación de 15 años de producción fílmica en la que se destaca por sobre todo la incapacidad de Milla Jovovich para envejecer, y la tecnificación de la industria respecto a los efectos visuales (ese apocalipsis zombi marrón que vemos durante esta última secuela hubiera sido imposible de plasmar a tal escala hace 3 lustros). Por lo demás, lo que nos entrega y deja detrás son una serie de productos olvidables, de consumo dominguero y reciclables. La buena noticia es que al fin se acabó, no fueron ni son la masa infecta que muchos apuntan, pero siempre fueron bastante viles.